“I thought that I was rich, with a flower that was unique in all the world; and all I had was a common rose. A common rose, and three volcanoes that come up to my knees–and one of them perhaps extinct forever . . . That doesn’t make me a very great prince . . .”
And he lay down in the grass and cried.

Hace varios días me planteaba si los muebles colgaban del revés en mi habitación. Si mientras yo andaba, mi mente lo malversaba haciéndome subir un gran escalón.

Quede con mi prima mayor para comer y lo pusimos a discursión. Arancha, su hija de apenas tres años aunque aparente cinco por su exagerada altura, jugaba con un muñeco sobre la mesa mientras de manera acompasaba picoteaba trozos de nachos de nuestro boll.

Mientras comíamos, tal y como en una hermana mayor, la mirada de Erica -mi prima- me incomodaba. Pese a que no solemos vernos ella hace honor a su nombre permaneciendo siempre eterna en mi. Si voy a hacer algo ella siempre se convierte en la primera a quien se lo voy a contar. El problema, actualmente, es que ella aún tiene la capacidad para verme en mi mejor versión. Me sigue tratando como la niña que fui y que admiraba, fuerte y valiente como un león, cuando ahora me siento como un cordero pequeñito, perdido en el fondo de un cajón. Lejos de exacerbarme, me entristece. Me duele defraudar y mis miedos y debilidad con ella se convierten en algo natural y fácil de superar. Me hace sentir estúpida.

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En un momento dado, inesperado, me regaló una libreta que rápidamente me había comprado mientras yo perdía a la niña en el laberinto de la curiosidad y el placer que era pasear por la sección de arte y pintura del centro comercial. Era de El Principito, de tapa roja, vintage, que empezaba con la pequeña frase que abre mi post delante, terminando con el pequeño zorro detrás. Me dolió sentirme identificada con aquel pequeño niño que se sentía chiquitín y hundido, mientras en cambio, lograba mantener un planeta lleno de enormes baobabs y una rosa que sentía tan especial. Un pensamiento que contrastaba con su dedicatoria, de una sabíduria y positividad similar a la del astuto animal.

Ojala pudiera cambiar y convertir el reflejo de mi imagen en sus pupilas en mi realidad.

Imagen relacionada
“Reflection” de  Xooang Choi, 2012.

Pd. Me cuesta horrores escribir cuando no estoy deprimida, ¿esto es normal?

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